El "acceso abierto" a la literatura científica

El llamado a la difusión de los conocimientos científicos, y en el caso particular, de los conocimientos médicos, es un verdadero fenómeno mundial. Esta expansión, con ya dos décadas de duración, significa un cambio radical de paradigma en la publicación y financiamiento de las revistas científicas. Este fenómeno surge como consecuencia de los avances tecnológicos en las comunicaciones producidas por Internet y la emergencia de la Web World Wide o www), ya que puede calificarse con propiedad como una auténtica revolución. En su primera fase, esta revolución consiste fundamentalmente en un vuelco, bastante súbito, en las revistas científicas (incluyendo las médicas) del modo impreso exclusivo a la manera paralela y coexistente impresa y electrónica.

Hace tan solo una década científicos, investigadores, profesionales y estudiantes hacían todas sus lecturas en las revistas impresas, a las cuales se suscribían cuando sus medios económicos lo permitían (algunas de ellas bastante costosas) o bien utilizando las bibliotecas de sus instituciones (escasas o inexistentes en los países en vías de desarrollo y con limitados fondos para pagar las suscripciones). Hoy en día la lectura se realiza bajando la copia digital a la computadora o tableta (incluso en teléfonos celulares inteligentes) y se lee directamente en pantalla o se imprime y se lee en papel. En otras palabras, los interesados tienen acceso a la información y disponiendo de la computadora y acceso a Internet, pueden acceder a un enorme rango de trabajos científicos, de manera casi instantánea, gratuita y en el momento y lugar de su conveniencia, algo impensable hasta hace pocos años.
En la segunda fase de que permite leer todos los artículos sin las restricciones determinadas por las costosas suscripciones, es la publicación digital. En este formato, hay ahorro en los trabajos de impresión y en papel (con importancia ecológica) y considerable aceleración en los trámites previos a la publicación. Este modelo surgió al comienzo de la década de los años 90 del pasado siglo gracias a las posibilidades que brindaba la Web, y se debió también, en parte, a la preocupación por las constantes elevaciones en los precios de las suscripciones de las revistas.
Para el año 2000 ya existían varias editoriales de (tales como la Public Library of Science, BioMedCentral, Hindawi, Bentham Open), que financiaban sus operaciones mediante cobros a los autores de los trabajos a publicar (que a su vez los incluyen en los presupuestos al obtener donaciones para financiar sus proyectos de diversos organismos públicos o privados del mundo), en vez de cobrar a los lectores mediante las subscripciones, un esquema que significa un cambio radical en el modelo de negocios, convirtiendo a los autores en sus clientes en vez de los lectores, como venía sucediendo hasta ese entonces.
Como es de imaginar, semejante cambio ha producido una fuerte oposición de algunas casas editoriales, pero el tiempo ha demostrado que el nuevo modelo no solo permite una difusión casi instantánea de los nuevos conocimientos de manera universal y gratuita (para el lector), sino que es viable económicamente y se va extendiendo a mayor velocidad que la prevista. Se estima que en la actualidad existen alrededor de 5.000 revistas de acceso abierto, que publican trabajos bajo el sistema de revisión por sus pares (sometidos al juicio de expertos que aceptan, modifican o rechazan las contribuciones enviadas de acuerdo a criterios objetivos bien determinados).
Un reconocimiento especial merece la Biblioteca Pública de Ciencias (Public Library of Science o PloS de los Estados Unidos), institución sin fines de lucro que bajo la inspiración de Patrick Brown (bioquímico de la Universidad de Stanford) y Michael Eisen (biólogo computacional de la Universidad de California, Berkeley) fue la pionera en estos proyectos de acceso abierto y ha logrado poner en línea siete revistas electrónicas, revisadas por expertos, de la más alta calidad científica y con un considerable impacto mundial, cuyos ámbitos son: PLoS Biology (a partir de 2003), PLoS Medicine (2004), PLoS Computational Biology (2005), PLoS Genetics (2005), PLoS Clinical Trials (2006) y PLoS One (2006). En Gran Bretaña ha surgido BioMed Central, que publica regularmente en línea alrededor de 150 revistas científicas.
Se afirma, con evidente realismo, que el sector de la edición académica ha cambiado de manera irrevocable. Indudablemente los mayores beneficiados son los países del tercer mundo, que ahora disponen de una información que antes le era difícil, lenta y costosa y muchas veces inasequible.


Dr. Francisco Kerdel Vegas, Bitácora Médica
PD. Pero las mejores revistas científicas y médicas del mundo siguen cobrando por bajar sus artículos. Excepto que estén incluidas en el Proyecto HINARI, para países en vía de desarrollo.